Te acercan y te alejan!

Los peligros de las nuevas tecnologías.

Soy un apasionado de los anuncios, matizaré mejor esta afirmación. Soy un apasionado de los buenos anuncios, de los que son capaces de contar historias, ponernos en situación, hacernos reflexionar, emocionarnos… y quién sabe, hasta influirnos para comprar lo que nos pretenden vender.

Pues bien, hace unos días y vía Twitter (las nuevas tecnologías 2.0 se imponen) puede sentir eso con el siguiente video, que ahora me gustaría compartir con vosotros.

Desconectar para conectar

Seguro que los que ya lo habíais visto, lo recordaréis (re-cordar significa volver a pasar por el corazón) con cierta emoción y para los que lo veis por primera vez, sin duda que os mueve a la reflexión sobre el precio que estamos pagando por estar tan cerca de quien está lejos y por enterarme al instante de cualquier detalle sin importancia de personas que no conozco.

A menudo el precio que pagamos por prestar esa sobre-atención, que fácilmente se transforma en obsesión, es descuidar a los que tenemos cerca y que poco a poco nos vamos empeñando en distanciar.

Todos hemos vivido situaciones parecidas, en las que mediante el teléfono ( que ahora sirven para tantas y tanta cosas que ya casi no lo utilizamos para hablar) la persona con la que compartimos espacio físico, ha decidido abandonar nuestra compañía por la del ciberespacio 2.0. ó más allá!

Creo que en este post, huelga hablar de las innumerables bondades, que las nuevas tecnologías ponen a nuestro alcance, democratizan la información, nos permiten expresar nuestra opiniones, nos ofrecen un poder de elección casi ilimitado y todo esto a un precio económicamente razonable.

El precio que realmente pagamos es mucho mayor si lo medimos en valores sociales y emocionales.

Esto me recuerda también un hábito que siempre me ha molestado mucho, antes incluso de que hubiera teléfonos móviles, cuando tan solo servían para hablar. Os pongo en situación, estás reunido con una persona, bien sea tratando de temas profesionalmente serios, o compartiendo cualquier otra cosa, y suena su teléfono… ¿Qué ocurre entonces?

Pues sí, querido lector, creo que estás en lo cierto. En la práctica totalidad de las ocasiones, tu interlocutor, deja de prestarte atención, para atender a quien se “cuela” en ese espacio que hace tan solo un segundo estabas ocupando tu. Sin duda te sientes mal, pero si eres bien pensado, tiendes a justificarlo creyendo que espera una llamada urgente a la par que importante, pero terminas por decepcionarte cuando compruebas que directamente pregunta a quien le llama –“¿Quién eres?” y de una u otra forma, le sigue el rollo durante algún tiempo y después se queja.

Lo peor de todo, es que cuando eso te ocurre, habitualmente tiendes a excusarlo y a poner cara de tonto. En el fondo se trata de un tema de Educación, sí de Educación con mayúsculas, se tiene o no se tiene.

Reflexionando sobre esta situación, creo que todos hemos de “mirarnos el ombligo” y pensar en las ocasiones en las que nosotros nos hemos comportado de esa manera. Toca hacer propósito de enmienda e intentar corregirlo de inmediato.

En un mundo “multitarea” en el que nuestros equipos son de doble núcleo, siendo capaces de hacer cientos de cosas al mismo tiempo, parece lógico pedirle más a nuestro cerebro, que es nuestro procesador, le exigimos que esté a la altura y sea capaz de hacer de hacer mil cosas a la vez y sin bloquearse. A veces nos exigimos demasiado… no os parece?

Hace años, al incorporarme en una importante empresa multinacional del mundo de la distribución, recuerdo una frase que me impactó, que decía algo así como:

“Cuando se trabaja se trabaja, cuando se come se come y cuando se…”

En mi opinión, en este caso se trata de un tema de prioridades y de elegir hacer las cosas bien. De tratar a los demás como te gustaría ser tratado a ti mismo, de construir espacios importantes con las personas que son importantes para ti y de demostrar con los hechos, que eres capaz de atender esa llamada de un desconocido, o de revisar tu correo, o de “hacerte el importante” en otro momento.

El valor del ejemplo es demoledor, para bien o para mal.

En nuestras manos está dar buen uso de las herramientas de las que afortunadamente disponemos. Disfrutemos de lo que nos rodea e intentemos ser felices con ello.

José Ignacio Perier

Anuncios

Acerca de jiperier

Soy José Ignacio Perier, un tendero en un mundo en el que todos vendemos algo. Puedes saber más de mi en mi perfil de Linkedin, en Twitter: @jiperier o directamente hablando conmigo (675 57 89 75). Muchas gracias por dedicarme tu tiempo y un abrazo!
Esta entrada fue publicada en Retail Training. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s